Hay una frase que oímos mucho: tengo web pero no me sirve para nada. Casi siempre es verdad, y casi siempre por los mismos siete motivos.
Ninguno es técnico. Se arreglan mirando tu web como la mira un cliente que no te conoce y llega con prisa.
1. En cinco segundos no se sabe qué haces ni dónde
Abre tu web en el móvil y no bajes. ¿Se entiende qué vendes y en qué zona trabajas sin hacer scroll?
Si arriba pone Bienvenidos a nuestra web o Soluciones a medida para tu empresa, no se entiende. Ahí arriba tiene que ir lo que haces, para quién y dónde. En ese orden y con esas palabras.
2. El teléfono no está a la vista o no se puede pulsar
En negocio local, la mayoría de la gente no rellena formularios: llama o manda un WhatsApp.
El teléfono tiene que estar arriba, visible sin bajar, y tiene que ser pulsable para que marque solo. Un teléfono escrito como texto, que hay que copiar a mano, pierde la mitad de las llamadas.
3. Tarda en cargar en el móvil
Estas búsquedas se hacen por la calle, con una raya de cobertura y con prisa. Si tu web tarda cuatro segundos, mucha gente ya se ha ido al siguiente resultado.
El culpable casi siempre es el mismo: fotos enormes subidas tal cual salen de la cámara, y plantillas cargadas de efectos que no aportan nada.
4. Las fotos no son tuyas
Se nota. Una recepción de banco de imágenes con gente sonriendo con auriculares no vende: resta.
Cuatro fotos reales de tu local, tu equipo y tu trabajo terminado, aunque las hagas con el móvil, convencen mucho más que veinte de catálogo. El cliente quiere ver dónde va a entrar y quién le va a atender.
5. No hay ni una prueba de que alguien te haya contratado
Reseñas, trabajos hechos, logos de clientes, fotos de antes y después. Lo que sea.
Una web donde solo hablas tú de ti es una web donde el visitante tiene que fiarse de tu palabra. Y no te conoce.
6. Todo está metido en una página que se llama Servicios
Este es el fallo que más dinero cuesta y el que menos se ve.
Si haces ocho cosas y las ocho están en la misma página, Google no sabe para cuál enseñarte y el cliente no encuentra la suya. Cada servicio que de verdad quieras vender necesita su propia página, con su explicación, sus fotos y su botón.
Es la diferencia entre tener una web y tener ocho puertas de entrada.
7. Está congelada
Precios de 2019, un aviso de horario de Navidad que sigue puesto en mayo, un servicio que ya no ofreces. Da la misma sensación que un escaparate con polvo.
Y Google también lo nota: una web que no se toca nunca compite peor contra otra que sí.
La prueba de los treinta segundos
Déjale el móvil con tu web abierta a alguien que no sepa nada de tu negocio. Ni una explicación. A los treinta segundos, presúntale tres cosas:
- ¿Qué vendemos?
- ¿Dónde estamos?
- ¿Qué tendrías que hacer para contratarnos?
Si falla alguna, ya sabes por dónde empezar. Y esa prueba es gratis.
Una web no es un folleto
Es la pieza que recoge todo lo demás: al que viene del mapa, al que viene de un anuncio, al que le has pasado la tarjeta. Si esa pieza no está clara, todo el dinero que metas por delante se pierde ahí.
Y si estás pensando en rehacerla, te contamos cuánto cuesta una página web para un negocio de Tudela y de qué depende el precio.
Y si estás pensando en rehacerla, te contamos cuánto cuesta una página web para un negocio de Tudela y de qué depende el precio.
Puedes ver cómo lo enfocamos en diseño web a medida, y trabajos reales en proyectos.
Si prefieres que te digamos qué le falla a la tuya en concreto, pide la auditoría sin compromiso.

