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Diccionario de marketing para quien no es de marketing

Vuelo en paramotor sobre un pueblo costero de Ibiza

Si alguna vez has salido de una reunión con una agencia asintiendo sin entender la mitad de lo que te han dicho, esto es para ti.

Aquí están las palabras que más se usan en marketing digital, explicadas como se lo explicaríamos a un cliente en el bar. Sin humo. Guarda esta página: la puedes tener abierta en la próxima reunión.

Las que hablan de dinero

ROAS. De cada euro que metes en publicidad, cuánto vuelve. Si gastas 500 € y vendes 2.000 €, tu ROAS es 4. Es la cifra más importante y la que más se malinterpreta, porque si es buena o mala depende de tu margen. Explicado a fondo aquí.

CPC (coste por clic). Lo que te cuesta cada visita que llega desde un anuncio. Si pagaste 100 € y entraron 200 personas, tu CPC es de 0,50 €.

CPM (coste por mil impresiones). Lo que te cuesta que tu anuncio se muestre mil veces. Es como se cobra casi toda la publicidad en Instagram y Facebook. Explicado a fondo aquí.

CPL (coste por lead). Lo que te cuesta cada persona que deja sus datos o te escribe. Ojo: un lead no es un cliente todavía.

CAC (coste de adquisición de cliente). Lo que te cuesta cada cliente que acaba pagando de verdad. Es la cifra más honesta de todas y la que menos aparece en los informes bonitos.

Presupuesto diario. Lo máximo que la plataforma puede gastar cada día. No es lo que gasta seguro: es el techo.

Puja. No hay tarifas fijas. Cada vez que alguien abre Instagram o Google se celebra una subasta entre todos los que quieren enseñarle algo. Por eso lo mismo cuesta el doble en Navidad.

Las que hablan de gente

Impresiones. Las veces que tu anuncio o tu publicación aparecieron en una pantalla. Aparecer no es lo mismo que mirar.

Alcance. Las personas distintas que lo vieron. Una misma persona puede sumar diez impresiones y un solo alcance. Cuando alguien te enseña un número enorme, pregunta si son impresiones o alcance.

Orgánico. Lo que consigues sin pagar: tus publicaciones, tu posición normal en Google, tu ficha.

De pago. Lo que consigues poniendo dinero. Ni uno ni otro es mejor: el orgánico tarda y dura, el de pago es inmediato y se apaga en cuanto dejas de pagar.

Interacción o engagement. Los me gusta, comentarios, guardados y compartidos. Sirve para saber si el contenido gusta. No paga facturas por sí solo.

Público frío, templado y caliente. Frío es quien no te conoce de nada. Templado, quien ya te ha visto o ha entrado en tu web. Caliente, quien ya te ha comprado o está a punto. A cada uno se le habla distinto: al frío no le pidas que compre en el primer anuncio.

Segmentación. Decidir a quién se le enseña el anuncio: por zona, edad, intereses o comportamiento. En negocio local, la zona suele ser lo que más manda.

Público similar. Le pides a la plataforma que busque gente parecida a tus mejores clientes. Funciona bien cuando ya tienes datos de clientes reales.

Las que hablan del camino del cliente

Embudo de ventas. Los pasos entre que alguien te conoce y alguien te paga. En cada paso se cae gente. Explicado con un bar de Tudela.

Lead. Alguien que ha levantado la mano: te ha dejado el teléfono, ha rellenado el formulario o te ha escrito. Todavía no ha pagado.

Conversión. Que pase lo que quieres que pase. Puede ser una compra, una llamada, una reserva o un formulario. La defines tú: si no la defines, la define la plataforma por ti y normalmente elige la que le hace parecer más eficaz.

Tasa de conversión. De cada cien que entran, cuántos hacen eso. Si entran 500 y llaman 10, tu tasa es del 2 %.

Landing o página de aterrizaje. La página a la que llega quien hace clic en un anuncio. Su único trabajo es continuar lo que prometía el anuncio. Mandar todos los anuncios a la portada de la web es de los errores que más dinero cuestan.

Retargeting o remarketing. Volver a enseñarle tu anuncio a quien ya te vio o entró en tu web. Es la publicidad más barata que existe, porque le hablas a alguien que ya te conoce.

CTA (llamada a la acción). El botón o la frase que dice qué hacer: pide cita, escríbenos, reserva. Cuanto más claro, mejor.

Las que hablan de Google

SEO. Trabajar para salir en los resultados normales de Google, los que no llevan la etiqueta de anuncio. Tarda meses y no se apaga cuando dejas de pagar.

SEO local. El mismo trabajo pero centrado en que aparezcas cuando alguien busca cerca de ti, en el buscador y en el mapa. Es lo que más le importa a un negocio de la Ribera.

SEM o Google Ads. Pagar por salir arriba, con la etiqueta de anuncio. Inmediato y con interruptor.

Ficha de Google. Tu perfil de empresa, el que sale en el mapa con las reseñas y el horario. Para un negocio local es tan importante como la web. Los campos que casi nadie rellena.

Palabra clave. Lo que la gente escribe en Google. No lo que tú llamas a tu servicio: lo que ellos escriben. Nadie busca soluciones integrales de climatización.

Search Console. La herramienta gratuita de Google que te dice qué busca la gente que acaba en tu web y en qué posición sales. Si tienes web, deberías tenerla.

Las que hablan de medir

KPI. La cifra que has decidido mirar para saber si vas bien. Cada negocio tiene las suyas. Si te enseñan quince, no hay ninguna.

Píxel. Un trocito de código en tu web que le cuenta a Facebook o a Google qué hace la gente cuando entra. Sin él, la publicidad va a ciegas.

Atribución. Decidir a quién se le apunta la venta cuando el cliente vio tres cosas antes de comprar. Cada plataforma se apunta el tanto: por eso los números nunca cuadran entre ellas.

Tasa de rebote. Gente que entra en tu web y se va sin hacer nada. Alta no siempre es mala: si entran, ven el teléfono y llaman, se van sin hacer nada en la web y han sido clientes.

Test A/B. Probar dos versiones a la vez para ver cuál funciona mejor. La única forma seria de decidir entre dos opiniones.

UTM. Una etiqueta que se añade al final de un enlace para saber de dónde viene cada visita. Es lo que permite decir esto vino de la ficha de Google en vez de esto vino de Google, supongo.

Y una advertencia

Ninguna de estas palabras es magia. Son formas de contar lo que pasa.

Si en una reunión te sueltan cinco siglas seguidas y al terminar no sabes cuánto has ganado, no es que tú no entiendas de marketing: es que no te lo están explicando. Pregunta siempre lo mismo: de lo que me gasto, ¿cuánto vuelve y en cuánto tiempo?

Si quieres que te lo miremos con tus números y en tu idioma, pide la auditoría sin compromiso. Y si te falta alguna palabra en este diccionario, dínosla y la añadimos.